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viernes, 23 de febrero de 2024

La hora del bilingüismo

El Universal, 23 de febrero de 2024 (Enlace)

En esta era dominada por los avances de las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y la cultura de los nómadas digitales, es imperativo ofrecer una educación que asegure al menos un nivel básico de inglés a nuestros estudiantes. El dominio de un segundo idioma se ha revelado como un instrumento esencial para desarrollar habilidades de comunicación intercultural, para ampliar la capacidad de aprendizaje y las oportunidades de vida de las personas, y para generar mayor equidad y justicia social.

Según la multinacional experta en selección de personal, Hays Colombia, saber inglés aumenta en una tercera parte el salario de un profesional y en 50% sus probabilidades de conseguir un mejor trabajo. Sin embargo, a pesar de que la relación positiva entre bilingüismo, rendimiento académico y desempeño laboral está ampliamente respaldada por la investigación, sorprende que aún no hayamos capitalizado este vínculo para mejorar la calidad educativa. Es cierto que existen desafíos en la implementación de políticas bilingües, como la disponibilidad de docentes cualificados, pero la tecnología puede ser gran aliada.

Diversas escuelas y universidades en el mundo y en Colombia están incorporando la inteligencia artificial para crear sistemas de tutorías individualizadas, y se cuentan no pocas plataformas diseñadas para alcanzar metas específicas en el aprendizaje de otras lenguas.

Colombia cuenta con algunos ejemplos de políticas de bilingüismo, como el programa ‘Barranquilla Bilingüe’ en la capital del Atlántico. Asimismo, países tradicionalmente monolingües han adoptado políticas similares: Francia, por ejemplo, modificó su política de exclusividad del francés en la educación superior, al notar que sus universidades podían quedar relegadas del mundo científico.

El estado de Massachusetts (EE. UU.), reconocido por su sector educativo de vanguardia, promulgó la Ley de Oportunidades Lingüísticas para Nuestros Hijos (LOOK Act) en 2017. Para materializar esta regulación, la Universidad de Massachusetts (Amherst) creó el Centro Bilingüe del Oeste de Massachusetts, con el fin de formar docentes bilingües y apoyar la implementación de programas bilingües en las escuelas estatales.

Estos ejemplos pueden servir para el diseño de una ruta propia en territorios que así lo requieren, como Cartagena y Bolívar. Es crucial que las nuevas administraciones locales tomen la iniciativa de diseñar e implementar políticas de bilingüismo para que los jóvenes tengan un futuro que trascienda el mototaxismo y la informalidad.

*Vicerrector Académico (UTB) y Coordinador del Western Massachusetts Bilingual Hub (Universidad de Massachusetts, Amherst).

viernes, 19 de junio de 2020

Del bus al computador

El Universal, 19 de junio de 2020

El pintor español Martín de Cervera plasmó en una pintura de 1614 una lección de teología en la Universidad de Salamanca y la imagen es muy similar a lo que podríamos ver en las universidades modernas hasta hace unos meses, un profesor frente a estudiantes sentados en un salón de clases. Si bien la radio y la TV, y más recientemente Internet, han abierto la posibilidad a nuevas modalidades de enseñanza, a enriquecer procesos de formación y generar competencias por medio del uso innovador de la tecnología, al final estos medios han sido adoptados marginalmente.

La educación presencial ha prevalecido e irónicamente ha permitido su masificación. Durante años vimos cómo, al compás del avance tecnológico, las universidades se replegaron a los métodos más tradicionales de enseñanza.

En este nuevo contexto, la pandemia llegó para sacar a la sociedad de su zona de confort, y en el caso de las universidades, para impulsar el salto a la adopción de tecnologías aplicadas a la docencia. Finalmente, los docentes universitarios se han abierto a la implementación de nuevas tecnologías en sus clases, aunque de manera obligatoria. A pesar de la generalizada paquidermia transformando sus procesos formativos, los profesores y muchas universidades han respondido a esta crisis de manera relativamente rápida.

Por el lado de los estudiantes se evidencian reclamos por el cambio, dado que hay signos preocupantes de los perjuicios generados por esta abrupta transición. Según los datos del DANE, en Colombia los hogares del estrato 6 cuentan con cobertura casi universal de Internet, pero persisten diferencias inaceptables entre los estratos más bajos de las distintas regiones.

Según el Censo Nacional de Población y Vivienda del DANE, mientras en Bogotá uno de cada dos hogares del estrato 1 tienen Internet (55,9%), en el Caribe sólo uno de cada diez cuenta con este servicio (11,7 %). Ello nos hace la región más rezagada, por encima del Pacífico (su cobertura es de 16,8%).

Otra parte corresponde a la calidad del servicio. Encuestas a profesores y estudiantes revelan que la inestabilidad del servicio de internet y el fluido eléctrico son los factores que más han afectado las clases remotas. Las cifras sobre velocidad del Internet reiteran la necesidad de mayor y mejor conectividad en el país. De un total de 173 países, Colombia aparece de puesto 100 en el Índice Global de Velocidad de Internet por telefonía móvil y de 87 en el de Internet vía conexión fija.

La profundización de la brecha tecnológica toca dimensiones del ser humano diferentes a la educación, como los servicios de salud y bancarios, la recreación o el comercio. El Internet cumple un papel similar al del transporte público: un servicio necesario para acceder a otros en muchos casos esenciales para la vida.

**Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB o a sus directivas.

*Vicerrector académico, UTB.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Jhonnier y las campanas

El Universal, 27 de septiembre de 2019. (Link)

El 19 de septiembre, la comunidad universitaria se estremeció con el suicidio del estudiante Jhonnier Coronado Vanegas, de 19 años, nacido en Tame (Arauca). La prensa informó que Jhonnier padecía una aguda depresión; algunos medios señalaron que sufrió matoneo. Si así se demostrase, este lamentable evento debería generar una profunda reflexión en el sistema educativo.

Es cierto que la educación puede ser el arma más efectiva para romper el círculo de pobreza en la sociedad, pero el suicidio de este joven pilo nos envía un mensaje de urgencia: las presiones que enfrentan los estudiantes y su salud mental no son un problema menor, y deben ser atendidas con igual interés que el trabajo por lograr mayor cobertura, aumentar la calidad y reducir la deserción en las universidades.

Es una verdad de a puño que la educación superior en Colombia sigue siendo un privilegio. Según el Ministerio de Educación Nacional, en 2017 de cada 100 estudiantes graduados del colegio, solamente 52 lograron iniciar una carrera. Aunque esto representa un “avance notorio” frente a 10 años atrás, el reto no solo es superar los problemas de ingreso a la carrera: de hecho, solo la mitad de quienes logran matricularse se gradúan, esto es, de los 100 estudiantes que egresados de la secundaria cerca de 25 logran su objetivo de convertirse en profesionales.

Existe consenso que los principales retos del sistema de educación superior nacional son mejorar el acceso y la calidad, y aumentar la permanencia. En años recientes, los progresos han sido más claros en los dos primeros que en permanencia, donde aún existe una amplia brecha por cerrar. Colombia es el segundo país de América Latina con mayor deserción.

Sin embargo, no podemos dejar que, en el afán por incluir a más jóvenes en nuestro sistema educativo, contratar más profesores con título doctoral o publicar más investigaciones, se nos pasen por alto las condiciones de ingreso de nuestros estudiantes. Estas son, en esencia, muy diferentes, y es esta diversidad la que debemos considerar en las políticas de acompañamiento para que puedan ser egresados exitosos.

Ha llegado la hora de prestarles más atención a los programas que promueven la salud mental, a evitar el matoneo y alentar a los estudiantes a pedir ayuda. Es deber de las universidades proveer apoyo oportuno a quienes lo soliciten, respetar la dignidad y la confidencialidad.

Este episodio evoca el famoso poema del poeta escocés John Donne: “Ningún hombre es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.

*Vicerrector Académico UTB.

viernes, 5 de julio de 2019

El debate sobre el parqueo

El Universal 05 de julio de 2019 (Enlace)

Vuelve al ruedo la discusión sobre el servicio de parqueo en la ciudad, esta vez al recinto del Concejo de Cartagena con el objetivo de impulsar un proyecto de acuerdo. No obstante, hasta no contar con un Plan Maestro de Movilidad, seguiremos viendo cómo se toman medidas contradictorias, que poco o nada ayudan a mejorar la calidad de vida, como es el caso de la propuesta de bajar o limitar las tarifas de parqueo en el Centro Histórico.

¿Por qué es mala idea bajar las tarifas? La razón es la simple ley de la demanda: menores precios, mayor consumo. Disminuir o limitar los precios de las tarifas impulsa artificialmente la demanda por estacionamiento.

En un reciente estudio publicado en la revista Economía & Región por el profesor José Soto Martínez y otros colegas, se muestra que existe una disponibilidad a pagar de hasta 30.000 pesos por hora para disminuir los tiempos de búsqueda de parqueo. Esto indica que quienes tienen con qué pagar un estacionamiento en el Centro Histórico, tienen una disposición a gastar mucho más alta que lo que hoy se cobra.

Por una parte, ¿está bien que los dueños de los parqueaderos cobren la tarifa que quieran? En principio, las leyes de oferta y demanda deberían funcionar libremente en el mercado: en ese caso, sí. No obstante, desde el punto de vista de una política pública progresiva en la distribución del ingreso, sería deseable que los dueños de automóviles ayudemos a subsidiar otros modos de transporte más sostenibles, como el transporte público.

Por otra parte, se hace mucho énfasis en la regulación de parqueaderos privados, mientras que cientos de automóviles estacionan informalmente en el espacio público. Fomentamos la informalidad, el desorden y nuevamente dejamos pasar la oportunidad de generar ingresos para el Distrito que pueden ayudar a mejorar, por ejemplo, los andenes.

Cualquier forma de promoción del uso del vehículo particular, como la de bajar las tarifas de parqueo, es una contradicción respecto a la apuesta que la ciudad ha hecho para tener un sistema de transporte público organizado y digno. Por el contrario, hoy deberíamos estar promoviendo la peatonalización completa del Centro Histórico para lograr que quienquiera que tenga la necesidad o el deseo de ir, pueda hacerlo de manera segura y cómoda usando el Sistema Integrado de Transporte Masivo (Transcaribe), o yendo a pie o en bicicleta. En este sentido, la discusión sobre estos asuntos seguirá siendo recurrente y sin norte claro, mientras la ciudad no cuente con un Plan Maestro de Movilidad que oriente las decisiones en este tema.

*Vicerrector Académico, UTB

domingo, 31 de marzo de 2019

Oportunidades en inglés

El Universal, 29 de Marzo de 2019 (Enlace)
No es un secreto que los idiomas se aprenden con mayor facilidad cuando somos jóvenes. Investigadores como Shawn Loewen y Hayo Reinders señalan un período crítico para su aprendizaje, comprendido entre los dos y los trece años. Por ello, la enseñanza del inglés, especialmente en el colegio, puede convertirse en una estrategia efectiva para nivelar el terreno en la educación superior y la vida profesional, especialmente para estudiantes de las regiones donde escasean las oportunidades.
La competencia en inglés, al igual que otras como el razonamiento cuantitativo, la lectura crítica, la comunicación escrita y las competencias ciudadanas, son medidas por el Icfes cada año mediante las pruebas Saber Pro. Según los resultados de la última medición, en 2018 las disparidades entre regiones y departamentos son aún notorias y muy preocupantes cuando se comparan con Bogotá, que supera al resto de departamentos en todas las competencias.
Un aspecto para resaltar en la prueba de inglés es la amplia dispersión entre estudiantes de alto desempeño; en otras palabras, mientras los alumnos de menor puntaje consiguen resultados muy similares independientemente del lugar del país donde residan, las diferencias en esta competencia son muy amplias entre quienes obtienen mejores puntajes.
Lo descrito señala dos enormes retos para los próximos años en materia de aprendizaje del inglés: reducir las desventajas entre departamentos y capitales frente a Bogotá, y aminorar la dispersión entre los estudiantes más sobresalientes.
El dominio de una segunda lengua no es asunto de poca monta. Un estudiante destacado de cualquier región del país logra resultados similares a los mejores alumnos bogotanos en lectura, escritura o matemáticas, mientras que, en inglés, su puntaje es ocho puntos porcentuales más bajo. Diferencia que podría tener una gran repercusión para el resto de sus vidas.
Las menores oportunidades de estudio hacia el futuro ilustran los perjuicios que ocasionan estas brechas. Según el Icetex, las bajas competencias en segunda lengua son la principal causa de cuantiosas pérdidas de becas en el extranjero. Tampoco debemos olvidar que el dominio de una segunda lengua suele servir para discriminar durante los procesos de selección laboral.
Mejoras en la formación en inglés no solo aportan al cierre de brechas interregionales en resultados de aprendizaje, sino también a la remoción de una barrera que impide el despegue regional. En este sentido, los resultados de las pruebas Saber Pro son, más que un problema, un síntoma de la debilidad del sistema para proveer oportunidades.
Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.
*Vicerrector Académico, UTB

viernes, 26 de octubre de 2018

Entre educación y catástrofe

El Universal, 26 de Octubre de 2018 (Enlace)

Preocupado por los acontecimientos de su época, en 1920, el historiador y novelista de ciencia ficción británico, H. G. Wells, afirmaba en su libro —de no ficción— El bosquejo de la historia, que "La historia humana se convierte cada vez más en una carrera entre la educación y la catástrofe".

La sentencia de Wells (considerado por muchos el padre de la ciencia ficción por obras como La guerra de los mundos, La máquina del tiempo y La isla del doctor Moreau) describe con bastante acierto la crisis en Cartagena, donde el fallido sistema educativo nos está llevando con avivamiento hacia la calamidad. El preocupante dictamen local se refleja en la desventaja educativa frente a otras ciudades de un país cuyo sistema educativo no es precisamente paradigma universal.

Aunque algunos aspectos muestran avances recientes (la cobertura, por ejemplo), hay otros, como la efectividad del sistema, en los que se tiene una deuda que se amplía más en todos los ámbitos. Esa deuda en efectividad se constata en los resultados de las pruebas Saber, examen que se aplica en distintos momentos del proceso de formación en la vida del estudiante.

Para conocer los rezagos en la efectividad del sistema, el más reciente Informe de Calidad de Vida, de Cartagena Cómo Vamos, aporta información esencial. Sus datos muestran que a medida que los estudiantes cartageneros avanzan en su proceso de formación, sus competencias en lenguaje y matemáticas empeoran, medidas por los resultados en las pruebas Saber entre los grados tercero, quinto y noveno.

Esto significa que con el tránsito por el sistema de educación básica, se reduce la proporción de estudiantes que alcanza niveles avanzados de dominio de las competencias. Esto se cumple tanto para colegios privados como para los oficiales. Ni hablar de los resultados en las zonas rurales. Tristemente, parece que con nuestro sistema educativo no estamos aportando al cierre de brechas sino a todo lo contrario, en un contexto donde los recursos invertidos en llevar a los niños a las escuelas se pierden en una mezcolanza de dejadez y corrupción.

Mucho se acude al lugar común según el cual en Cartagena faltan personas con cualidades de liderazgo, que sean críticas, reflexivas, y que cuestionen el statu quo. Por ello necesitamos salir de la impasibilidad que aletarga a unos pocos: aquellos que se lucran de una sociedad pasmada y sin norte.

La prolongada crisis local impone romper el ciclo que condena a la mayoría a una educación de baja calidad. La igualdad de oportunidades y la meritocracia deben primar en el sistema educativo, de esta manera lograremos darle una mano a la educación para sacarle una cabeza a la catástrofe.

domingo, 8 de julio de 2018

La mala educación

El Universal, 6 de Julio de 2018 (Enlace).

El mundo está cambiando a un ritmo que sobrepasa nuestra capacidad de respuesta, y en este contexto, las instituciones de educación superior (IES) tienen un reto mayúsculo: ampliar las oportunidades de formación de alta calidad.

De acuerdo con la mayoría de modelos del desarrollo contemporáneos, la educación representa un papel central en la construcción de nuestro futuro como sociedad; sin embargo, es claro que en muchos países y en especial en Colombia persisten rezagos de algunas regiones que deben ser superados, entre ellos, los relacionados con educación superior. Estas brechas pueden observarse actualmente tanto en cobertura como en calidad.

En cobertura, al cuantificar el número de estudiantes matriculados en IES entre 2010 y 2016, el Caribe participó en promedio con el 15,2% del total de matriculados, porcentaje que contrasta con su participación poblacional del 22%. Mientras tanto, Bogotá se consolidó como el centro educativo del país, con el 31,5% del total de estudiantes matriculados, pese a representar apenas un 16% de la población nacional. Este desbalance entre oferta y demanda indica que nuestra región es “exportadora” de estudiantes, mientras que la capital del país es “importadora” de talentos.

Entre los ocho departamentos de la región Caribe solamente Atlántico clasifica como un departamento que atrae estudiantes.

Este mismo fenómeno de rezago regional se observa respecto al número de IES, dado que en la región Caribe está aproximadamente el 15% del total, lo que sigue representando un porcentaje inferior a su participación poblacional del 22%. Al igual que en el caso de la matrícula, Bogotá lleva el liderazgo en porcentaje de IES, con 36% del total.

En calidad, la historia de las brechas interregionales se repite. De acuerdo con datos del Ministerio de Educación Nacional (MEN), a mayo de 2017, solamente 44 IES nacionales contaban con acreditación de alta calidad y, de estas, aproximadamente un 11% estaban en la región Caribe, mientras que un 48% lo estaban en Bogotá, lo que refleja importantes desbalances en la distribución geográfica de la calidad.

Como lo señala el Banco Mundial en su más reciente informe, si consideramos que los incrementos en cobertura sin calidad tienen poco impacto sobre el logro educativo y bajos retornos sociales, es necesario que los indicadores, tanto de cobertura como de calidad, avancen de la mano. Los habitantes de la región Caribe merecemos no solamente una amplia oferta de oportunidades, sino una oferta de alta calidad.

sábado, 26 de mayo de 2018

Sinergia y resiliencia

El Universal, 25 de Mayo de 2018 (Enlace)

No extraña que muchas de las bancas de descanso del paseo peatonal de Bocagrande y Castillogrande miren hacia la calle, dando la espalda a la bella bahía de Cartagena. Este pequeño descuido del diseño urbano simboliza la historia reciente de una ciudad que crece de espaldas al mar y a sus cuerpos de agua.

El pasado miércoles la UTB realizó, en asocio con Cartagena Cómo Vamos, una reunión con más de veinte representantes de fundaciones, instituciones, gremios, juntas de acción comunal y académicos con el objeto de identificar los esfuerzos dirigidos hoy a conservar los cuerpos de agua de la ciudad.

Algunas de estas iniciativas tienen que ver con su recuperación, otras con su articulación a proyectos productivos y otras como plataformas para la implementación de un modo de transporte acuático. En el caso de la movilidad acuática, barreras técnicas, legales y financieras han impedido que Cartagena cuente hoy con un sistema de transporte integrado y multimodal que incluya el transporte acuático.

La coincidencia en todas las iniciativas es la preocupación por la sostenibilidad, en todas sus dimensiones. No obstante, son esfuerzos aislados y con poca capacidad de ejercer la suficiente presión sobre los tomadores de decisión.

Con el objetivo de aumentar la capacidad de incidencia, se propuso la conformación de una mesa interinstitucional y social por la recuperación de los cuerpos de agua. Se trata de un espacio articulador que servirá para canalizar esfuerzos y aumentar capacidades locales de autogestión del territorio. Además, procurará generar sinergias entre los participantes que permitan aprovechar de mejor forma el amplio conocimiento acumulado durante años de trabajo.

A pesar de que hemos dado la espalda a nuestros cuerpos de agua y los hemos convertido en alcantarillas, basureros y depósitos de escombros, los frágiles ecosistemas aún resisten. Garzas reales, patiamarillas, tricolores, patos aguja, martines pescadores, vacos, guacos, ibises, gaviotines y fragatas magníficas, entre muchos otros tipos de aves, aún rondan sus orillas y se alimentan todos los días.

Es claro el potencial que tiene la ciudad con sus recursos naturales, pero el componente de sostenibilidad del desarrollo sigue siendo una asignatura pendiente: debemos conservar lo que aún queda. Por ello, se requiere que proyectos colectivos sean sostenibles en sus aspectos económicos, sociales y ambientales.

Desde ya trabajaremos porque esta iniciativa tenga la misma resiliencia de los cuerpos de agua, que se resisten a morir.

sábado, 10 de marzo de 2018

En crisis y sin líderes

El Universal, 9 de Marzo de 2018 (Enlace)

Cartagena tiene la capacidad de sorprendernos todos los días, de esforzarse en cumplir la máxima de que todo es susceptible de empeorar. Lo digo porque hace un par de semanas, un grupo de empresarios y líderes cívicos y políticos publicaron de manera amplia y sin sonrojarse un aviso en el que invitaban a un emperador del continuismo y la politiquería a “salvar” la ciudad.

El aviso pone de manifiesto al menos dos cosas: la falta de nuevos liderazgos políticos y el oportunismo y la mezquindad de ciertos sectores al actuar colectivamente. El año pasado, el codirector del Banco de la República, Adolfo Meisel, presentó el que a mi juicio es uno de los más significativos documentos escritos recientemente sobre la Costa Caribe: “El liderazgo y el futuro del caribe colombiano”. Por la coyuntura, este es sin duda pertinente para Cartagena.

Tanto la región como la ciudad han sido cooptadas por estos líderes. ¿Líderes? Son prósperos emprendedores que arreglan la venta de bellas y exclusivas magdalenas. Mercaderes de la propiedad raíz que organizan jornadas de relleno a los cuerpos de agua meticulosamente orquestadas. Constructores fraudulentos que, aprovechando la ineptitud del Estado, llenaron sus bolsillos estafando a cientos de familias. Líderes políticos que engrasan la maquinaria que nos lleva a todos a la pobreza y que a una inmensa minoría la mantiene en miseria, segregada, sin opciones.

Suena a comodín, pero hay que despertar. Hay que desempolvar las banderas de la independencia, guardadas por más de 200 años, ahora, para liberarnos de estos líderes corruptos que sitian la ciudad. Es una especie de sitio a la inversa, donde la amenaza se atrinchera en la ciudad que la mayoría reclama, mientras se caen murallas y escapan oportunidades.

Los llamados a encabezar esta retoma contra el asedio son los jóvenes, los universitarios y los estudiantes de colegio, las amas de casa, los profesores, los miles de trabajadores, todos nosotros. Quienes luchamos a diario por hacer limpio y honesto nuestro trabajo, y podemos pasar a la historia como transformadores de nuestro destino. Convirtamos este momento en una coyuntura crítica que cambie el rumbo al cual pareciera que estamos condenados. Hay que salir a votar masivamente, por quien queramos, sin dejar amarrar el voto. ¡Despertemos!

viernes, 29 de diciembre de 2017

¿Sostenible o depredado?


El Universal, 29 de Diciembre de 2017 (Enlace)

Elon Musk, magnate y gerente de Tesla, una empresa norteamericana fabricante líder de coches eléctricos, levantó ampollas hace pocos días por decir que el transporte público era “incómodo y peligroso”.

Como vendedor de autos, no extraña que Musk defienda que la solución a la movilidad urbana sea el transporte individual de pasajeros, y con ella su visión del futuro contradiga lo que aconsejan urbanistas e investigadores del transporte: que la sostenibilidad de las ciudades dependerá de los sistemas de transporte público masivo.

Por estos días de trancones insufribles, vale la pena revisar lo dicho por Musk. Según el DANE, en 2016 Cartagena fue una de las ciudades colombianas con menor tasa de motorización del país. Tenemos cerca de 117 vehículos / mil habitantes, cantidad baja frente a la de países como Francia, Alemania y Japón, donde hay 600 vehículos / mil habitantes, y de EE.UU., donde llega a 821.

Aunque una tasa baja es deseable, en los últimos 20 años se ve una rápida expansión del parque automotor, debida especialmente al aumento de los ingresos y a tasas de cambio favorables.

Al dividir la población local según su ingreso, se observan tendencias que hacen dudar de un futuro prometedor. Como se espera, la propiedad de automóviles se concentra en el nivel de ingresos más alto: el 10% de la población más rica de Cartagena tiene una tasa de motorización de 625 vehículos / mil habitantes, tan elevada como en Finlandia, Canadá, Japón o Francia. Los ingresos más bajos se comparan con India o Vietnam, con 20 vehículos / mil habitantes.

En este escenario, la motocicleta representa un modo de transporte homogéneamente distribuido entre los estratos socioeconómicos de Cartagena, mientras que la propiedad de bicicletas está concentrada en personas de baja renta.

Sin embargo, a pesar de las bajas tasas, la congestión vehicular es y seguirá siendo insoportable. Por ello no es difícil predecir cuán sombrío será nuestro futuro si no se toman hoy las medidas adecuadas.

Ante la evidencia del aumento sostenido en los ingresos y la lentitud en la expansión del sistema de transporte público, quienes hoy tienen moto pronto comprarán carro, y a su vez, los dueños de bicicleta serán raudos motorizados, una completa tragedia para la sostenibilidad y la calidad de vida.

Muy probablemente el mañana nos depare una mezcla de estas dos visiones: la razonable de los urbanistas y la depredadora de Musk. ¿En realidad tendremos una ciudad sostenible donde prime el transporte público masivo de pasajeros y un porcentaje de ellos se movilice en vehículos privados autónomos? La clave está en lograr que los pudientes en ascenso ayuden a mantener el primero.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Casa, agua y alcantarillado

El Universal, 1 de Diciembre de 2017 (Enlace)

Hacia mediados del siglo XIX la gente moría frecuentemente por tomar agua contaminada. Jon Snow, un personaje tan heroico como su homónimo ficticio de la popular serie de televisión Juego de Tronos, fue un epidemiólogo que ayudó a identificar la teoría de los gérmenes, en la que se concluyó que pequeños organismos usualmente invisibles presentes en fuentes de agua afectaban la salud y en muchos casos provocaban la muerte.

A pesar de su descubrimiento hace más de 150 años, hoy en este Caribe colombiano lleno de riquezas naturales y de fuentes hídricas hay casi 500 mil hogares sin acueducto y más de un millón sin alcantarillado. Esto, como es de esperarse, implica costos muy altos para nuestra sociedad en salud, productividad y medio ambiente. Para ilustrar el impacto, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la muerte de al menos uno de cada cuatro niños en el mundo puede evitarse con acceso a agua potable y alcantarillado.

Por fortuna, el propósito de cerrar las brechas en acueducto y alcantarillado es una declaración global y así quedó plasmado en el sexto punto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). A pesar de este compromiso, la misma OMS identificó que más del 80% de los países reportaron insuficientes recursos financieros para alcanzar este objetivo en el año 2030.

¿Cuál es la situación en el Caribe colombiano? Ayer, 30 de noviembre, se presentó en Santa Marta la Casa Grande Caribe, una iniciativa de entidades que se unieron para identificar las inversiones necesarias para resolver, de una vez por todas, el atraso de la Costa en cinco áreas: educación, nutrición, salud, saneamiento básico y financiamiento y calidad del gasto.

La Universidad Tecnológica de Bolívar participó con un documento de investigación que diagnostica esta situación de rezago y valora el cierre de las brechas en provisión de acueducto y alcantarillado en los ocho departamentos de la región. El monto estimado para inversión en infraestructura en zonas urbanas y rurales entre 2017 y 2030 es de US$5.100 millones de dólares.

Adicionales a los resultados de acueducto y alcantarillado, el balance total para el cierre de brechas en los cinco temas estudiados en la Casa Grande Caribe asciende a 16.000 millones de dólares, que podrían cubrirse con el Presupuesto General de la Nación y recursos de regalías, sobre el supuesto de que la región mantiene las participaciones actuales.

En este mismo balance, cerrar las brechas en salud, educación, nutrición y, en particular, en saneamiento básico, puede hacer que en el Caribe cumplamos el sueño de tener una región de verdad incluyente.

viernes, 20 de octubre de 2017

Economía y comportamiento

El Universal, 20 de Octubre de 2017 (Enlace)


El premio Nobel de Economía fue otorgado este año al profesor norteamericano Richard Thaler, por aplicar con lucidez la sicología de la gente al estudio de las decisiones. Esta área de investigación iniciada en los 70 es conocida como economía del comportamiento.

La diferencia principal entre la economía tradicional y la economía del comportamiento consiste en que mientras en la primera se supone que las personas toman la mejor decisión posible, la segunda se concentra en estudiar las decisiones tomadas, aunque no siempre sean las mejores. En otras palabras, la economía tradicional toma como punto de partida un ideal de individuo para explicar las decisiones reales, en tanto que la economía del comportamiento se basa en actuaciones reales con el objetivo de entender cómo son las personas que las toman.

Con Thaler se documenta que el problema de los modelos tradicionales de economía es que los resultados de sus predicciones muchas veces no coinciden con lo que hace la gente en su vida cotidiana. Thaler y sus colegas han identificado una gran variedad de situaciones en las cuales las predicciones teóricas se alejan de las decisiones reales. A estas diferencias las denominan sesgos.

La capacidad de identificar sesgos de comportamiento de manera inventiva le dio a Thaler la oportunidad de incidir en las decisiones para que éstas sean mejores desde el punto de vista social. A esto se le llamó “empujar levemente” (en inglés “nudge”, palabra que da título a su libro más famoso). Como el “empujón” se diseña para ayudar a tomar mejores decisiones, también se le ha llamado “paternalismo libertario”.

Ejemplo de un “empujón” es el que ha sido usado en programas de donación de órganos. En Alemania, quien desee participar en uno de estos programas debe afiliarse formalmente llenando un formulario; con este esquema el porcentaje de donantes en ese país apenas alcanza el 12% de la población. Mientras tanto, en Austria, donde todos pueden afiliarse al sistema, la tasa de donantes alcanza el 99%, no obstante estén en libertad de desafiliarse cuando lo deseen llenando el mismo formato.

Esta experiencia muestra que es diferente preguntar “quiere afiliarse” a “quiere desafiliarse”. En el mundo racional de la economía tradicional la decisión en ambos casos debería ser la misma, por lo que el grupo de afiliados debería ser similar en ambos países.


Ciertamente los aportes de Thaler se han reconocido y adoptado ampliamente como parte de la disciplina; ahora el reto es articularlos a los instrumentos tradicionales para avanzar en la comprensión de nuestras decisiones y en su uso efectivo en el diseño de mejores políticas públicas.

viernes, 4 de agosto de 2017

La casa grande

El Universal, 4 de Agosto de 2017 (Enlace)

En 1962, Alejandro Obregón ganó el Premio Nacional de Pintura del XIV Salón de Artistas Colombianos con su obra “La violencia”. Ese mismo año, su amigo Álvaro Cepeda Samudio publicó La casa grande, novela predecesora del célebre boom latinoamericano. Mientras los años 60 acunaron el surgimiento de notables artistas y escritores caribeños, paradójicamente la región iniciaba un penoso proceso de empobrecimiento.

Han pasado más de 50 años de la publicación de Cepeda y del reconocimiento a la obra de Obregón, y aún no hemos logrado cerrar las brechas económicas y sociales frente al resto del país ni superar los efectos de la violencia. Por el contrario, el rezago regional en muchos aspectos se profundizó.

Para avanzar en el propósito común de reducir la pobreza, el pasado 11 de julio en Barranquilla se lanzó la Cumbre Caribe por la Inclusión y la Transformación Social “La Casa Grande”, evento promovido por el economista e historiador Adolfo Meisel Roca.

La Casa Grande pretende “dar voz a quienes no la tienen”, según lo planteó el también codirector del Banco de la República, y consiste en construir y discutir cinco documentos que medirán las brechas sociales regionales en educación, nutrición, salud, saneamiento básico y financiamiento, y calidad del gasto.

Por el corto alcance de iniciativas previas, ahora se toma un camino más ambicioso. Se busca no sólo construir otro diagnóstico regional, sino establecer las metas de cobertura y cuantificar los recursos necesarios para lograrlas en 12 años, en 2030, fecha señalada por la ONU para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La elaboración de los documentos está a cargo de investigadores de cuatro instituciones regionales: Fundesarrollo, la Universidad del Norte, el Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER) del Banco de la República y la Universidad Tecnológica de Bolívar. La presentación de las propuestas se realizará el 30 de noviembre en Santa Marta en un evento que estará precedido de una agenda de discusión en diferentes ciudades de la Costa Caribe donde se construirán participativamente las propuestas de desarrollo regional.

Ahora que cultura y desarrollo regional toman caminos opuestos, la obra de Cepeda se convierte en el marco donde se formula la estrategia para cerrar las brechas sociales de la Costa. La Casa Grande significa seguir construyendo una región tal como la que soñamos: con oportunidades, en la que puedan surgir por igual artistas, escritores, cantantes y científicos, sin que las opciones ni la vida misma estén determinadas por la lotería del destino.