viernes, 8 de noviembre de 2013
Cartagena, primera princesa
jueves, 24 de febrero de 2011
El Fantasma de Malthus
Es indiscutible que los países deben invertir en innovación para potenciar el crecimiento económico. Tal y como lo señala Philippe Aghion, “la productividad agrícola debió ser igual de alta en 1290 que lo que fue en 1700”. Fue a partir de la revolución industrial que todo cambió. Gracias a la tecnología hoy un ciudadano común cuenta con muchos más recursos que un par suyo nacido antes de la revolución industrial. Es decir, gracias a la tecnología las predicciones maltusianas basadas especialmente en los rendimientos marginales decrecientes de la tierra sin tener en cuenta el impacto de la tecnología en la productividad no se han cumplido hasta ahora.
Sin embargo, dichos avances tecnológicos no suelen llegar a todos los rincones del planeta a la velocidad deseada, de acuerdo con Hobin and Comin (An Exploration of Technology Difusion) “en promedio, los países han adoptado las tecnologías 45 años después de que fueron inventadas”.
Es así como en el marco de un lento proceso de difusión de la tecnología hay países “inventores” que deben estar en la frontera de la eficiencia productiva gracias a la aplicación de dichas tecnologías, y países “seguidores” que se encuentran lejos de la frontera de eficiencia productiva y para los cuales puede resultar más beneficioso comprar tecnología ya inventada que desarrollar la propia, esto implicaría que el gasto en I+D debería ser cero. Hasta aquí todo bien.
El único problema es que al buscar información al respecto es fácil darse cuenta que muchos países que claramente se encuentran lejos de la frontera productiva también invierten en I+D (Investigación y Desarrollo). De hecho, mientras los países más cerca de la frontera gastaron anualmente cerca de 2% de su PIB en I+D entre 1996 y 2007, los países con bajos niveles de ingresos gastaron en promedio un 0.6%, que no es una cifra despreciable de recursos. ¿Por qué? ¿No es pues más eficiente y por ende racional comprar tecnología ya desarrollada para alcanzar o aproximarse a la frontera? ¿Cuál es entonces la razón para que los países menos desarrollados tecnológicamente decidan invertir en I+D?
La explicación de inversión en I+D por parte de países menos desarrollados parece radicarse en la existencia de un efecto indirecto de la inversión en I+D sobre la capacidad de absorción de nuevas tecnologías compradas a otros países. Es decir, invertir en I+D permite que países menos desarrollados puedan aprender más y usar mejor la tecnología que compran a otros países. La presencia de dicho efecto indirecto explicaría las inversiones en I+D en todos los países. A pesar de que alguna evidencia empírica ha sido presentada al respecto, aún queda mucho por entender sobre este tema, especialmente si queremos mantener alejado el fantasma de Malthus.
viernes, 22 de octubre de 2010
Productividad del Agro
Para la mayoría de campesinos en Colombia todo ha jugado en su contra. En Colombia campesino es sinónimo de pobre, victima, desplazado, bueno con excepción de los "campesinos" beneficiarios del programa AIS y uno que otro ganadero. Sin embargo, asociar a los verdaderos campesinos con desarrollo productivo, progreso, y trabajo duro y honrado, es una realidad evidente en muchos otros países. Mientras que en Colombia el ingreso percapita ha crecido más de 4% en la última década, el sector agrícola solamente lo hizo a la mitad (algo mas del 2%). Caso opuesto al de otros países del continente donde el crecimiento agrícola durante los últimos 10 años ha sido superior al crecimiento económico entre ellos Brasil, Chile, Méjico, Paraguay, y Estados Unidos.
A principios de los años noventa, entre 1993 y 1994, el sector agrícola sufrió una fuerte contracción de su productividad cercana a una cuarta parte en términos reales[1], y posteriormente se observaron tasas negativas de crecimiento durante la década, las cuales llevaron al sector hasta niveles de generación de valor agregado equivalentes a las de mediados de los años 80, es decir, el sector retrocedió casi 10 años. Luego de un período de lenta recuperación, en el 2008 el valor agregado por trabajador fue de tres mil doscientos dólares (US$3200 en dólares del 2000), apenas el mismo nivel observado en el año 1992, es decir, el rezago con respecto a niveles anteriores se ha ampliado a casi 20 años. (Ver Gráfica - Datos del Banco Mundial)
Sólo para ver la inmensa diferencia entre lo que estamos haciendo y el potencial de producción la tierra se puede considerar el siguiente ejemplo: En el 2007 los Estados Unidos mostró una productividad percapita de 45 mil dólares en el sector, Argentina de 12 mil, Venezuela de 8 mil, Chile de 6 mil, Panamá de 4 mil, mientras en Colombia sólo fue de 3 mil. Si bien el desarrollo del sector no es condición necesaria para lograr un mayor desarrollo económico en todos los países, en Colombia puede desempeñar un papel primordial si es orientado apropiadamente, las políticas de desarrollo productivo y de encadenamientos con actividades industriales que generen mayor valor agregado son claves en el aumento del empleo y los ingresos de los trabajadores. Bienvenido sea el programa de restitución de tierras planteado por el nuevo gobierno, esperemos que la historia no juegue en su contra (Ver columna de Salomón Kalmanovitz)
Fuente: World Development Indicators
[1] Tomando como medida de productividad el valor agregado por trabajador, que mide la producción del sector restando el valor de los insumos usados en la producción.
miércoles, 6 de octubre de 2010
¿Comprar o Desarrollar Tecnología?
No es ningún misterio que en Colombia sean pocos los recursos que se destinan a Investigación y Desarrollo, tanto en lo público como en el sector privado, (Ver algunos datos). La inversión en Investigación y Desarrollo por parte de las empresas es escaza y existen razones para ello.
Una pregunta clave para la supervivencia de las firmas hoy es si las empresas deben invertir en investigación (I+D) o comprar tecnología. Actualmente sabemos que junto con la acumulación de capital físico y humano, uno de los elementos identificados como prioritarios en términos de crecimiento económico es la tecnología, los países y las empresas tienen dos caminos para tratar de aumentar su productividad: hacer inversiones en investigación y desarrollo (I+D) o comprar tecnología existente desarrollada por otros.
La respuesta se encuentra en la distancia del actual proceso productivo con respecto a la frontera delimitada por los más productivos. Si el nivel de productividad laboral de una empresa es muy distante de la productividad de sus pares internacionales, la mejor estrategia en este caso es invertir en tecnología ya desarrollada (Como la firma A en el gráfico) poniéndose al día con la tecnología. Por el contrario, para las firmas que se encuentran muy cerca, o en la frontera de la productividad en términos relativos con sus pares internacionales, la mejor estrategia debe ser la de invertir en Investigación y Desarrollo (I+D) moviendo la frontera misma de productividad y capturando mayor parte del mercado (Como la firma B en el gráfico).
Lo anterior implica que la baja inversión en I+D en Colombia es posiblemente un resultado de la distancia existente entre las empresas nacionales y sus pares internacionales en términos de productividad. En este sentido, las empresas nacionales tienen mayores incentivos para adquirir nuevas tecnologías y aprender de ellas, que desarrollar las propias.
Considerando la actual situación de revaluación del peso con respecto al dólar, la mejor estrategia que pueden utilizar ciertas empresas, especialmente las empresas orientadas a satisfacer el mercado interno, es usar esta oportunidad para adquirir maquinarias y equipos que las ayuden a aumentar su productividad y participación en el mercado.
viernes, 17 de septiembre de 2010
Investigación: Calidad y Cantidad
Las dos universidades colombianas con mayor calificación en el ranking mundial de universidades aparecen en los puestos 459 y 541.
Recientemente Jaime Restrepo Cuartas, director de Colciencias afirmo en un artículo publicado en El Universal que “Se percibe un crecimiento paulatino en investigación en el Caribe colombiano…”, pues “…en la Costa se pasó de 50 a 398 grupos de investigación”. Esta afirmación no tiene ninguna connotación negativa, el despertar de la investigación en la región es desde todo punto de vista deseable. Sin embargo es momento de que el discurso de Colciencias pase de usar indicadores cuantitativos a usar indicadores asociados a calidad para medir los avances en investigación. Dar mayor relevancia a la calidad en la investigación que al número de grupos de investigación que tienen las universidades o las regiones.
Es necesaria la implementación de una estrategia de fortalecimiento de la calidad en investigación que permita lograr resultados con mayor impacto en las regiones, que realmente ayude a salir a sus habitantes de la gran pobreza en que se encuentran y ayude a las empresas a lograr un mejor desempeño, todo con miras a aumentar la calidad de vida.
Adicionalmente, mejorar la calidad de la investigación en el país ayudaría a fortalecer la posición relativa de nuestras instituciones de educación superior en el contexto internacional, de acuerdo con información de Webometrics, las dos universidades colombianas con mayor calificación en el ranking mundial de universidades aparecen en los puestos 459 (Universidad de Los Andes) y 541 (Universidad Nacional de Colombia). En el ranking Latinoamericano de las 100 mejores universidades aparecen solo siete instituciones colombianas, lo que muestra el gran rezago relativo y el reto al que se enfrentan nuestras instituciones educativas.
Enlaces:
The Center for Measuring University Performance
Ranking Mundial de Universidades en la Red
Academic Ranking of World Universities
Science Citation Index-expanded and Social Science Citation Index
lunes, 13 de septiembre de 2010
Teoría Económica post-crisis
jueves, 9 de septiembre de 2010
Productividad: La medida de nuestra ignorancia
¿Qué es y por qué es importante la productividad? En realidad la productividad mide la ignorancia de los economistas. Las teorías mas aceptadas de crecimiento económico plantean que alrededor de un tercio del aumento en el Producto Interno Bruto (PIB) se origina en la acumulación de capital y los restantes dos tercios, que no tienen explicación, se han atribuido al crecimiento de la llamada productividad.
Desde 1980 se han vislumbrado dos caminos para tratar de descifrar el enigma de los dos tercios del crecimiento económico que aún no entendemos, la incorporación del capital humano y el papel de los avances tecnológicos como fuentes de crecimiento.
¿Qué resultados se observan? Los resultados obtenidos hasta el momento parecen indicar que la acumulación de capital humano es importante pues tiene efectos positivos en la sociedad, conocidos como externalidades, e.g. una persona o empresa es más productiva en la medida en que está rodeada por otras personas o empresas productivas. En el caso de los avances tecnológicos es claro que el abaratamiento de los bienes de capital juega un papel importante, sin embargo, ninguno de los dos caminos ha conducido aún a una respuesta definitiva.
En general la productividad, los dos tercios del crecimiento económico de los cuales desconocemos su origen, permanece como primer elemento a analizar en la agenda de investigación en crecimiento económico. (Para mayor información referirse a Growth Lecture Notes - SEUNG MO CHOI)

