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miércoles, 16 de abril de 2025

¿El regreso del homo economicus?

Una de las críticas más conocidas a la forma en que la economía intenta entender el comportamiento humano es la idea de que las personas toman decisiones racionales. Durante casi 250 años, los modelos económicos partieron del supuesto de que actuamos como si fuéramos calculadoras perfectas, siempre buscando lo que más nos conviene. Pero desde otras disciplinas, como la psicología, surgieron fuertes cuestionamientos a esa visión.

Daniel Kahneman y Amos Tversky fueron pioneros en mostrar que, en realidad, muchas veces tomamos decisiones influidas por sesgos y atajos mentales —lo que se conoce como heurísticas. Es decir, no analizamos todas las opciones posibles, sino que buscamos soluciones rápidas y simples, que no siempre son las mejores. Por este trabajo, Kahneman recibió el Premio Nobel de Economía en 2002, y años después, también lo hizo Richard Thaler (2017), otro referente de la llamada economía del comportamiento.

Una de las razones por las que usamos estas heurísticas es porque hacer análisis complejos no es fácil. De hecho, ya en los años setenta, Herbert Simon había hablado de esto con su concepto de racionalidad limitada: no tomamos decisiones perfectas porque no tenemos ni el tiempo, ni la información, ni la capacidad para hacerlo.

Ahora bien, con la llegada de tecnologías como los modelos de lenguaje de gran escala (los famosos LLM, como ChatGPT, Copilot, DeepSeek, Grok, Gemini o Claude), quizás esta historia está por cambiar. Estas herramientas están empezando a ayudarnos a procesar información de forma mucho más rápida y profunda. Y si logran facilitar la toma de decisiones complejas —como elegir un plan de pensiones, un seguro, o una carrera universitaria— podríamos empezar a tomar decisiones más racionales, más cercanas a lo que "deberíamos" haber elegido según los modelos económicos clásicos.

Esto nos lleva a una pregunta interesante: ¿podrían estas tecnologías darnos una nueva versión del homo economicus? ¿Una donde, con ayuda de inteligencia artificial, sí tomemos las decisiones óptimas que antes solo existían en la teoría?


* Nota al margen

Como ejemplo ilustrativo, realicé un ejercicio con el quiz diseñado por Hans Rosling sobre "Factfulness", disponible en factfulnessquiz.com, para evaluar si las respuestas generadas por Copilot presentaban sesgos. Los resultados fueron interesantes: el modelo respondió correctamente al 100% de las preguntas, muy por encima del promedio de respuestas correctas de los usuarios humanos, que ronda apenas el 40%. Este resultado sugiere que, al menos en ciertos contextos, la inteligencia artificial puede ayudarnos a corregir errores sistemáticos de percepción sobre el mundo. Sin embargo, también es importante reconocer que estos modelos no están exentos de problemas: siguen existiendo riesgos de que reproduzcan sesgos estructurales, como lo advierten investigaciones sobre racismo encubierto en IA, como la publicada por el Instituto de IA Centrada en el Ser Humano de Stanford (ver aquí). La cuestión, entonces, no es solo si la IA puede tomar decisiones racionales, sino también quién define lo que es racional y bajo qué valores.


lunes, 31 de octubre de 2022

Retos y perspectivas para el desarrollo de Cartagena

Daniel Toro González

Foro: Planeación territorial, un sueño posible

28 de octubre de 2022

El Universal






Buenos días, muchas gracias por la invitación.


Un saludo especial a todos los panelistas y asistentes.  


Espero que las discusiones e ideas presentadas en este evento sirvan para avanzar en el propósito común que nos reúne, hacer de Cartagena un sueño posible. Espero también con estas reflexiones finales, aportar en algo al logro de este sueño.


Desde las teorías del crecimiento económico formuladas en los años 50 por Paul Samuelson (Nobel de 1970) y especialmente por Robert Solow (Nobel de 1987) y de su evolución, sabemos a grandes rasgos, que el crecimiento económico se fundamenta en tres componentes: capital humano, capital físico y tecnología. Lo que nos han demostrado al menos siete décadas de revisión de estas teorías de crecimiento, es que los tres componentes revisten igual importancia y no es posible lograr avances sustantivos si los tres no se desarrollan de manera equilibrada.  


Capital Humano


No obstante, respecto del fenómeno de crecimiento económico urbano, de acuerdo con Edward Glaeser, Director del programa de investigación urbano del Centro para el Desarrollo Urbano de LSE, el capital humano es de lejos, el factor que mejor explica el éxito de las ciudades. Todas las ciudades exitosas tienen algo en común, para prosperar, deben tener la capacidad de formar, retener y atraer personas inteligentes y permitirles conectarse y trabajar colaborativamente. No existe ninguna ciudad exitosa sin un tejido fuerte de capital humano. 


Si pudiéramos pensar en diseñar una ciudad (o país) ideal, de acuerdo con Angus Deaton (Premio Nobel de Economía en 2015) deberíamos considerar una democracia amplia y participativa, una institucionalidad robusta que provea ley y orden, ausencia de pobreza, una alta expectativa de vida, y buena salud, la mayoría de estos aspectos están claramente relacionados con el capital humano. 


Pensemos entonces si Cartagena de Indias puede asociarse a esta idea o al camino que puede llevarnos a ella. ¿Tenemos los cartageneros las mismas oportunidades de llevar una vida plena independientemente de en qué barrio hayamos nacido? Una forma de medir la igualdad de oportunidades es mirar la relación entre los ingresos de padres e hijos. En una sociedad perfectamente móvil, con igualdad de oportunidades, mis ingresos no deberían depender de los de mi padre, por el contrario, en una sociedad de castas, que es el otro extremo, los trabajos (con sus ingresos) se heredan de una generación a otra. ¿Qué tipo de sociedad tenemos hoy en Cartagena? ¿A cuál nos parecemos más a una sociedad móvil o a una de castas?


En reciente publicación sobre el sector educativo en Colombia publicada por Dejusticia, titulada La Quinta Puerta, los autores Juan Camilo Cárdenas, Leopoldo Ferguson y Mauricio García Villegas cuentan la historia de cómo la educación en Colombia agudiza las desigualdades en lugar de remediarlas. Resaltan que la desigualdad del ingreso implica dos grandes problemas en el sector educativo: por un lado, produce desigualdad de oportunidades de aprendizaje y por el otro, genera segregación social de estudiantes en distintos tipos de colegios. En este aspecto, al menos, el sistema educativo colombiano pareciera llevarnos menos a la movilidad y más a las castas.


Para el caso de Cartagena los resultados de las pruebas Saber 11 son contundentes, de acuerdo con el análisis consolidado por Cartagena Cómo Vamos, de las 14 principales ciudades del país, “Cartagena fue la cuarta ciudad con resultados más bajos en educación”. Adicionalmente, “mientras el total de colegios privados que alcanzaron las categorías (más altas) A+ y A pasaron del 44% en 2019 al 47% en 2021, en los oficiales la proporción disminuyó, del 8% al 3%. El 86% de los colegios oficiales están en las categorías C y D en 2021”. ¿Movilidad social o castas?


Si hay una deuda urgente que debemos saldar como sociedad para lograr una oportunidad, es la de mejorar la calidad de la educación inicial, básica, media y superior.


Tecnología


La tecnología, su desarrollo, difusión y uso, están profundamente vinculadas al capital humano. Sin la tecnología desarrollada en Europa durante el periodo de industrialización entre los siglos XVIII y XIX, la cual permitió el abaratamiento de los costos de transporte y el aumento de la productividad, no hubiera sido posible escapar a la distopía maltusiana. La tecnología hoy permite que la producción de alimentos en el mundo supere la demanda. El gran problema, como lo demostró Amartya Sen en su tesis de grado, es su distribución, la inequidad y la desigualdad.   


En general, es necesario acumular suficiente capital humano para lograr el mejor aprovechamiento de lo que el conocimiento humano hoy ofrece, adoptarlo y adaptarlo. Además, aprovechar la riqueza natural para generar nuevas oportunidades de productos y servicios que ayuden a la generación de empresas formales y productivas.  


La combinación de capital humano, tecnología e inversión puede abrir la puerta a una ciudad con una producción más compleja en el sentido de Ricardo Hausmann. Ningún país ha salido de la pobreza exportando materias primas. El Atlas de complejidad económica de Hausmann nos permite vislumbrar una vía hacia la prosperidad. Debemos y podemos pensar en clave de industrias del futuro, el bienestar, la recreación, la salud, la industria 4.0 y 5.0, los servicios y las industrias en movimiento, sin negar que el turismo, la industria tradicional y los puertos pueden darnos la palanca para dar el paso a sectores de mayor generación de valor agregado. 


Debemos hacer mejor uso de los recursos con los que contamos, optimizarlos y potenciarlos. Echar mano de los Einsteins muertos por un puñal en una pelea de pandillas o de las Marie Curies que han quedado embarazadas siendo niñas. Si no nos conduele la pobreza y la miseria a la que están sujetos miles de cartageneros diariamente, los invito entonces a que pensemos en ellos como potenciales generadores de riqueza y actuemos más rápido en proveerles oportunidades. 



Capital Físico


¿Qué entendemos por capital físico? Son todos los activos que pueden generar producción, entre ellos, las casas, lotes, terrenos o bienes inmuebles localizados en el territorio nacional, los mismos que serán inventariados en el catastro multipropósito. Algunos de estos elementos están incluidos en el Índice de Competitividad de Ciudades (ICC) como el pilar de infraestructura y equipamiento que hace parte de las condiciones habilitantes del territorio. En este ICC Cartagena ocupa un penoso puesto 13 del país, después de Neiva, Ibagué, Armenia y Popayán. 


Debemos pensar en cómo lograr el fortalecimiento de la administración pública, eficiente y efectiva. Que permita avanzar en los proyectos estratégicos de la ciudad. Por encima de las exenciones tributarias, que pueden tener algunos efectos en el corto plazo para atracción, pero no son sostenibles. Estos recursos son necesarios para generar las condiciones asociadas a una vida plena, ni siquiera digna, plena de todos los cartageneros. Pensar una ciudad mejor, para los cartageneros.


Las ciudades pobres son muy similares en cualquier lugar del mundo, pero las ciudades exitosas se diferencian unas de otras, tienen identidad, y aunque Cartagena está casi que inexorablemente amarrada a su pasado y el determinismo histórico ejerce gran peso en nuestras perspectivas de futuro, no necesariamente debemos estar definidos por este. 


Cartagena hace apenas 200 años fue una ciudad abierta al mundo, multilingüe y con estrechos lazos con otras naciones, especialmente de caribe, sin embargo hoy no tenemos siquiera superada la prueba de la comunicación en nuestro idioma oficial.   


Debemos abrazar y celebrar el esfuerzo por avanzar en el catastro multipropósito para la correcta administración del territorio con criterios de sostenibilidad. Debemos avanzar decididamente en el ordenamiento territorial y en su administración. 


En resumen, mejorar la calidad de la educación con oportunidades para todos, propiciar la absorción y adopción tecnológica y administrar mejor los recursos físicos y productivos son la clave para lograr la generación de riqueza necesaria que nos permita como sociedad implementar las mejoras en la calidad de vida que todos los cartageneros deseamos.


Una ciudad que como, Deaton lo planteó, tenga una alta expectativa de vida de sus habitantes, que tengan buena salud, sin pobreza, con democracia e instituciones robustas. Si de algo tengo claridad después de hacer parte de esta comunidad por más de 33 años, es de la resiliencia de su gente. El sueño de una Cartagena de oportunidades debe ser posible.


Muchas gracias.


miércoles, 27 de diciembre de 2017

New book on beer!

Check out the new book "Economic Perspectives on Craft Beer: A Revolution in the Global Beer Industry" 
Editors 
Christian Garavaglia and Johan Swinnen. Palgrave Macmillan.
 With Chapter 4: The Craft Brewing Industry in Latin America: The Case of Colombia (here).


lunes, 4 de diciembre de 2017

Casa, agua y alcantarillado

El Universal, 1 de Diciembre de 2017 (Enlace)

Hacia mediados del siglo XIX la gente moría frecuentemente por tomar agua contaminada. Jon Snow, un personaje tan heroico como su homónimo ficticio de la popular serie de televisión Juego de Tronos, fue un epidemiólogo que ayudó a identificar la teoría de los gérmenes, en la que se concluyó que pequeños organismos usualmente invisibles presentes en fuentes de agua afectaban la salud y en muchos casos provocaban la muerte.

A pesar de su descubrimiento hace más de 150 años, hoy en este Caribe colombiano lleno de riquezas naturales y de fuentes hídricas hay casi 500 mil hogares sin acueducto y más de un millón sin alcantarillado. Esto, como es de esperarse, implica costos muy altos para nuestra sociedad en salud, productividad y medio ambiente. Para ilustrar el impacto, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la muerte de al menos uno de cada cuatro niños en el mundo puede evitarse con acceso a agua potable y alcantarillado.

Por fortuna, el propósito de cerrar las brechas en acueducto y alcantarillado es una declaración global y así quedó plasmado en el sexto punto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). A pesar de este compromiso, la misma OMS identificó que más del 80% de los países reportaron insuficientes recursos financieros para alcanzar este objetivo en el año 2030.

¿Cuál es la situación en el Caribe colombiano? Ayer, 30 de noviembre, se presentó en Santa Marta la Casa Grande Caribe, una iniciativa de entidades que se unieron para identificar las inversiones necesarias para resolver, de una vez por todas, el atraso de la Costa en cinco áreas: educación, nutrición, salud, saneamiento básico y financiamiento y calidad del gasto.

La Universidad Tecnológica de Bolívar participó con un documento de investigación que diagnostica esta situación de rezago y valora el cierre de las brechas en provisión de acueducto y alcantarillado en los ocho departamentos de la región. El monto estimado para inversión en infraestructura en zonas urbanas y rurales entre 2017 y 2030 es de US$5.100 millones de dólares.

Adicionales a los resultados de acueducto y alcantarillado, el balance total para el cierre de brechas en los cinco temas estudiados en la Casa Grande Caribe asciende a 16.000 millones de dólares, que podrían cubrirse con el Presupuesto General de la Nación y recursos de regalías, sobre el supuesto de que la región mantiene las participaciones actuales.

En este mismo balance, cerrar las brechas en salud, educación, nutrición y, en particular, en saneamiento básico, puede hacer que en el Caribe cumplamos el sueño de tener una región de verdad incluyente.

viernes, 20 de octubre de 2017

Economía y comportamiento

El Universal, 20 de Octubre de 2017 (Enlace)


El premio Nobel de Economía fue otorgado este año al profesor norteamericano Richard Thaler, por aplicar con lucidez la sicología de la gente al estudio de las decisiones. Esta área de investigación iniciada en los 70 es conocida como economía del comportamiento.

La diferencia principal entre la economía tradicional y la economía del comportamiento consiste en que mientras en la primera se supone que las personas toman la mejor decisión posible, la segunda se concentra en estudiar las decisiones tomadas, aunque no siempre sean las mejores. En otras palabras, la economía tradicional toma como punto de partida un ideal de individuo para explicar las decisiones reales, en tanto que la economía del comportamiento se basa en actuaciones reales con el objetivo de entender cómo son las personas que las toman.

Con Thaler se documenta que el problema de los modelos tradicionales de economía es que los resultados de sus predicciones muchas veces no coinciden con lo que hace la gente en su vida cotidiana. Thaler y sus colegas han identificado una gran variedad de situaciones en las cuales las predicciones teóricas se alejan de las decisiones reales. A estas diferencias las denominan sesgos.

La capacidad de identificar sesgos de comportamiento de manera inventiva le dio a Thaler la oportunidad de incidir en las decisiones para que éstas sean mejores desde el punto de vista social. A esto se le llamó “empujar levemente” (en inglés “nudge”, palabra que da título a su libro más famoso). Como el “empujón” se diseña para ayudar a tomar mejores decisiones, también se le ha llamado “paternalismo libertario”.

Ejemplo de un “empujón” es el que ha sido usado en programas de donación de órganos. En Alemania, quien desee participar en uno de estos programas debe afiliarse formalmente llenando un formulario; con este esquema el porcentaje de donantes en ese país apenas alcanza el 12% de la población. Mientras tanto, en Austria, donde todos pueden afiliarse al sistema, la tasa de donantes alcanza el 99%, no obstante estén en libertad de desafiliarse cuando lo deseen llenando el mismo formato.

Esta experiencia muestra que es diferente preguntar “quiere afiliarse” a “quiere desafiliarse”. En el mundo racional de la economía tradicional la decisión en ambos casos debería ser la misma, por lo que el grupo de afiliados debería ser similar en ambos países.


Ciertamente los aportes de Thaler se han reconocido y adoptado ampliamente como parte de la disciplina; ahora el reto es articularlos a los instrumentos tradicionales para avanzar en la comprensión de nuestras decisiones y en su uso efectivo en el diseño de mejores políticas públicas.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Presentación Cátedra Fulbright



En primer lugar, quiero agradecer enormemente a Fulbright por el apoyo en la realización de este evento. A Adriana Gaviria su directora y a Greis Cifuentes, Coordinadora de Comunidad y Natalia Prieto y Natalia Lugo, por todo el apoyo y acompañamiento en la organización de este, para nosotros, importante evento.También a María Claudia Peñas de Cartagena Cómo Vamos y Elizabeth Campillo de la Sociedad de Mejoras Públicas de Cartagena, por hacer parte de la organización. Al profesor Victor Cantillo de Uninorte, sin cuya orientación y contactos habría sido imposible tener a este equipo de ensueño para hablar temas de movilidad. El proceso de preparación, permitió además establecer contactos muy interesantes como el de Johanna Amaya-Leal, Fulbrighter cartagenera profesora de Iowa State University, especialista en temas de trasporte urbano de carga y en eventos de desastre. Quien no pudo acompañarnos hoy pero que está muy atenta y dispuesta a trabajar por la ciudad desde su especialidad. Mis agradecimientos a Daniel Forero por su gran apoyo como asistente de investigación. A William Castro de la Universidad Nacional de Colombia y al equipo de la FEN y de la Oficina de Internacionalización por el fantástico trabajo de preparación.

Quiero iniciar por citar a Amartya Sen sobre el concepto de desarrollo, para Sen “el Desarrollo consiste en remover las barreras a la libertad que dejan a la gente con pocas opciones y limitadas oportunidades de ejercer su capacidad de decidir”. Es decir, el desarrollo entonces “…puede ser visto como un proceso de expansión de libertades”. Una de ellas es la de moverse libremente por el territorio. Visto desde una perspectiva opuesta, la imposibilidad de moverse por el territorio, roba a las personas la libertad de satisfacer muchas de sus necesidades como la educación, la salud, la recreación, la alimentación, el contacto con seres queridos, entre otras (Sen, 1999).



Para otro economista, también Premio Nobel, Angus Deaton, quien estuvo de visita recientemente en Cartagena, parte del triunfo de las ciudades, consiste en la posibilidad de generar beneficios sociales derivados de la aglomeración, entre ellos el de lograr un sistema organizativo que nos conecte eficientemente. Deaton señala que, “…el transporte es hoy más barato y rápido que nunca en la historia” (Pag. 150) sin embargo, es aún una fuente de desigualdad.

De acuerdo a Ayala y Meisel, Cartagena es la tercera ciudad con mayor PIB por habitante, después de Bogotá y Bucaramanga. Además, los ingresos han crecido rápidamente. La riqueza por persona casi se ha duplicado, aumentado de 6 a 10 millones desde el 2000 hasta hoy. No obstante, la pobreza monetaria se mantiene alrededor del 30%, haciendo de la ciudad la segunda con peor desempeño en esta dimensión en todo el país (Ayala-García & Meisel-Roca, 2016).


El aumento de los ingresos tiene efectos muy importantes en términos de la movilidad. Por una parte, el aumento del parque automotor, considerando que la posesión de un vehículo es una aspiración de la mayoría. Con relación a este elemento, la caída en los precios del petróleo, que ha generado un aumento en la tasa de cambio (devaluación del peso), ha mermado la velocidad de crecimiento del parque automotor. No obstante, la caída per sé del crecimiento del número de nuevos vehículos, analizada de manera aislada al comportamiento cambiario, a menudo lleva a desconocer los nocivos efectos de largo plazo del Pico y Placa en el aumento del parque automotor. No obstante, es importante señalar que nuestro futuro no puede depender de fenómenos externos, sino de políticas claras, efectivas y que sean constantemente evaluadas.


A pesar de la disminución de la velocidad de crecimiento del parque automotor, relacionado con fenómenos esencialmente exógenos, Colombia tiene en general mucho campo de crecimiento en este aspecto, lo cual no es para nada positivo. Mientras la tasa de motorización del país es 148 vehículos por cada mil habitantes y en la Región Caribe de 105, en Estados Unidos es cinco veces superior a la nacional, y en España es de casi tres veces. En este sentido, los problemas de congestión que hoy vivimos podrían llegar a ser mucho más severos. 


Sin desconocer las bondades del libre mercado, es necesario reconocer el papel estratégico del Estado cuando este mecanismo de asignación de los recursos no genera resultados socialmente deseables. En el caso del transporte, son comunes las ineficiencias generadas por la existencia de economías de escala u otras fallas. En este sentido, es necesario garantizar unos derechos básicos a aquellos habitantes excluidos de una economía orientada al mercado, normalmente las periferias y las zonas rurales. 

El segundo efecto del aumento de los ingresos está relacionado con las disparidades en su distribución. En Colombia, la probabilidad de que una persona del decil más alto tenga un automóvil es del 50%, en el Caribe apenas llega a 34%, mientras la probabilidad en una persona del decil más bajo es de apenas 4%, en ambos casos. Por supuesto la distribución mejora si se tienen en cuenta otros vehículos como las motocicletas, de mayor acceso en la compra.


De acuerdo al informe de Calidad de Vida 2016 de Cartagena Cómo Vamos con cifras del DATT, mientras el parque automotor entre 2012 y 2016 creció a una tasa de 11% anual, el crecimiento del parque de motos en la ciudad para el mismo período fue del 16%. Esta dinámica de crecimiento, ha llevado a que el año pasado (2016) casi el 60% del total del parque automotor estuviera compuesto de motocicletas, la mayoría de ellas, usadas como activo productivo en el transporte informal. 


Por supuesto, las dinámicas descritas en términos de aumento de los ingresos y evolución del parque automotor, han generado notorios cambios en la partición modal en la ciudad. Aunque no existen datos censales de la distribución modal actual, los aproximados indican que el transporte público informal (mototaxis y colectivos) tienen al menos una quinta parte (20%) del mercado y que el transporte público es el que ha visto afectada su posición de mercado.


Ante la falta de datos, usando la encuesta de calidad de vida (ECV-DANE), aunque no es representativa por departamento, usé una técnica de muestreo repetido para obtener los estimadores de dos modelos de forma reducida muy simples. Los resultados preliminares indican que como es de esperarse, los factores asociados al uso del vehículo particular para los desplazamientos más frecuentes son: los ingresos, contar con un empleo fijo y si la persona vive en una cabecera municipal. Contar con transporte de la empresa como sería de esperarse reduce la probabilidad de uso, y finalmente, el tiempo de viaje no tiene ningún efecto en la decisión. El ejercicio que explica la tenencia o propiedad del vehículo tiene resultados similares.


Esta encuesta nos muestra también una distribución modal departamental ECV-DANE 2016 Bolívar.


El resultado de esta transformación en la partición modal, es la disminución de la participación del sistema de transporte público en la ciudad. A lo largo de los últimos 15 años, la demanda por transporte público muestra una reducción sistemática. Entre el primer trimestre del año 2005 y el cuarto trimestre del 2016 de acuerdo a los datos de la Encuesta Urbana de Transporte de Pasajeros del DANE, el uso de buses de transporte público se ha contraído en aproximadamente 4% por año. Mientras tanto, el promedio mensual de pasajeros durante el primer período del 2005 que era de más de 530 mil pasajeros por día, durante el cuarto trimestre de 2016 rondaba los 320 mil. Las principales hipótesis que explican la disminución de la participación de mercado del transporte público de buses son el aumento sostenido de los ingresos de los habitantes de la ciudad, dado que en la ciudad el transporte público es considerado por la población un bien inferior (elasticidad ingreso -0.29), y la baja calidad (velocidad y frecuencia, 0.42 y 1.13) del servicio público tradicional. 

Estas desventajas del transporte público tradicional han sido aprovechadas por nuestro nuevo y muy esperado BRT, Transcaribe. El reto de Transcaribe en este contexto es grande, actualmente, en sus mejores días el sistema puede llegar a mover alrededor de 100 mil pasajeros al día y se espera que en año y medio alcance el 100% de la demanda, unos 450 mil pasajeros día, lo cual desde ahora se ve como poco probable. Y está además la restricción de la sostenibilidad del sistema. Esto sin hablar de los retos en el incremento de la flota y de los procesos de chatarrización.


Otro efecto indeseable de esta nueva partición modal, es el relacionado con la accidentalidad. De acuerdo a Medicina Legal, Cartagena se encuentra entre los 10 municipios con mayores tasas de mortalidad y accidentes de tránsito.

Esto impone serios retos de implementación de políticas públicas y regulación. En nuestras ciudades, la implementación de políticas públicas no suele venir acompañada de la evaluación de sus impactos. Por ello, a pesar de los notables beneficios de la implementación, por ejemplo, de los BRTs, son pocos los documentos que sustentan sus bondades en el cierre de brechas o de su potencial efecto redistributivo. Para Darío Hidalgo “se necesitan datos más claros para respaldar una evaluación más rigurosa sobre los efectos de la implementación de sistemas de transporte en la equidad” (Enlace)
Otro ejemplo de implementación de políticas sin evaluación rigurosa es el de la implementación de restricciones a la circulación. De acuerdo con Juan de Dios Ortuzar y Víctor Cantillo, la medida conocida como Pico y Placa “es aparentemente efectiva en el corto plazo, pero falla en sus objetivos y usualmente lleva a resultados indeseables” (Cantillo & Ortúzar, 2014).


Si no tomamos decisiones acertadas hoy, que favorezcan la movilidad sostenible, las ciudades como Cartagena serán inviables. Esperamos que este evento nos ayude a vislumbrar mejores prácticas para imaginar juntos la Cartagena del futuro.

Por este motivo, hemos traído hoy a expertos de primera línea a nivel mundial en temas relacionados con estos retos.

• Rol de los BRTs y la Movilidad para un Desarrollo Urbano Sustentable.
• El Diseño y el Manejo de Sistemas de Movilidad Urbana Sostenible en la Era del "Big Data.
• Conversaremos sobre los Retos de las Ciudades Intermedias y en Desarrollo Respecto a la Sostenibilidad del Transporte Público.
• Uso de Tecnología para la Promoción de la Bicicleta como Transporte Urbano.
• Los factores Asociados a la Movilidad de los Milenials.
• Densificación, Estratificación Social, y Troncales de BRT.
• Conversaremos sobre los Retos de las Ciudades Intermedias Frente a la Articulación de Medios de Transporte No Motorizados, Acuáticos, y Otros No Convencionales.

En fin, espero que tengamos una jornada muy productiva y que podamos tomar prestadas muchas ideas y referentes para hacer de nuestra ciudad un lugar más incluyente.

viernes, 8 de septiembre de 2017

CEER, 20 años investigando

El Universal, 8 de Septiembre de 2017. (Enlace)

Hace 20 años, en la Universidad Tecnológica de Bolívar asistí, siendo estudiante, a la presentación del trabajo “Café Caribe: La economía cafetera en la Sierra Nevada de Santa Marta”, del economista samario Joaquín Viloria. Ese fue el primero de 259 documentos de trabajo sobre economía regional y urbana que desde entonces ha producido el Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER) del Banco de la República.

Para la fecha, otro ‘think tank’ abrió sus puertas, el Observatorio del Caribe Colombiano, y otras instituciones como las universidades Tecnológica de Bolívar y Jorge Tadeo Lozano, la ANDI y la misma Cámara de Comercio, crearon sus propias unidades de investigación, la mayoría de las cuales subsisten. Estos centros fueron -y siguen siendo- semillero de un notorio grupo de académicos y profesionales influyentes que hoy brilla con luz propia en Colombia y fuera del país.

Algunos de estos centros sobreviven a las limitaciones de capacidad y financiación; por el contrario, y para bien de la región y el país, el de mayor consistencia y productividad ha sido el CEER. Su trabajo de investigación sobre fenómenos locales y regionales nos ha ayudado a comprender la naturaleza de nuestro atraso económico y social. Por medio de sus trabajos hemos conocido la realidad de Cartagena, de otras ciudades capitales y de la región Caribe. Su generosidad ha sido visible con su trabajo mancomunado con no pocos centros e investigadores de la Costa y la Nación.

La consistencia del CEER contrasta con la inestabilidad política en nuestras ciudades, en especial la de Cartagena, que en estos 20 años completa más de una docena de alcaldes. Si algo nos caracteriza es la débil incorporación de los aportes de investigadores económicos y sociales a los procesos de planeación. Tomando de ejemplo al CEER, en los últimos dos planes de desarrollo tan solo aparece una referencia de alguna de sus publicaciones.

Sin duda, uno de los mayores retos en los próximos 20 años será el de articular las capacidades científicas y de investigación con el diseño y la evaluación de las políticas públicas locales. No más en la lucha contra la pobreza se han invertido desde hace 10 años más de US50 millones cuya eficacia desconocemos.

A Cartagena le iría bien si, en vez de acudir a las creencias de sus fugaces dirigentes, se esfuerza por conformar una tecnocracia que provea juicio y estabilidad. El mejor consejo a cualquiera que se interese en dirigir la ciudad es que se apoye en instituciones competentes y estables que, como el CEER, han aportado a identificar las salidas a los graves problemas que vivimos.

viernes, 4 de agosto de 2017

La casa grande

El Universal, 4 de Agosto de 2017 (Enlace)

En 1962, Alejandro Obregón ganó el Premio Nacional de Pintura del XIV Salón de Artistas Colombianos con su obra “La violencia”. Ese mismo año, su amigo Álvaro Cepeda Samudio publicó La casa grande, novela predecesora del célebre boom latinoamericano. Mientras los años 60 acunaron el surgimiento de notables artistas y escritores caribeños, paradójicamente la región iniciaba un penoso proceso de empobrecimiento.

Han pasado más de 50 años de la publicación de Cepeda y del reconocimiento a la obra de Obregón, y aún no hemos logrado cerrar las brechas económicas y sociales frente al resto del país ni superar los efectos de la violencia. Por el contrario, el rezago regional en muchos aspectos se profundizó.

Para avanzar en el propósito común de reducir la pobreza, el pasado 11 de julio en Barranquilla se lanzó la Cumbre Caribe por la Inclusión y la Transformación Social “La Casa Grande”, evento promovido por el economista e historiador Adolfo Meisel Roca.

La Casa Grande pretende “dar voz a quienes no la tienen”, según lo planteó el también codirector del Banco de la República, y consiste en construir y discutir cinco documentos que medirán las brechas sociales regionales en educación, nutrición, salud, saneamiento básico y financiamiento, y calidad del gasto.

Por el corto alcance de iniciativas previas, ahora se toma un camino más ambicioso. Se busca no sólo construir otro diagnóstico regional, sino establecer las metas de cobertura y cuantificar los recursos necesarios para lograrlas en 12 años, en 2030, fecha señalada por la ONU para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La elaboración de los documentos está a cargo de investigadores de cuatro instituciones regionales: Fundesarrollo, la Universidad del Norte, el Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER) del Banco de la República y la Universidad Tecnológica de Bolívar. La presentación de las propuestas se realizará el 30 de noviembre en Santa Marta en un evento que estará precedido de una agenda de discusión en diferentes ciudades de la Costa Caribe donde se construirán participativamente las propuestas de desarrollo regional.

Ahora que cultura y desarrollo regional toman caminos opuestos, la obra de Cepeda se convierte en el marco donde se formula la estrategia para cerrar las brechas sociales de la Costa. La Casa Grande significa seguir construyendo una región tal como la que soñamos: con oportunidades, en la que puedan surgir por igual artistas, escritores, cantantes y científicos, sin que las opciones ni la vida misma estén determinadas por la lotería del destino.