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viernes, 8 de abril de 2016

Orar y plan de desarrollo

El Universal. 8 de Abril de 2016 12:00 am (Enlace)

Colombia atraviesa por un momento histórico trascendental. A partir de la posible firma del acuerdo con las FARC y del inicio de negociaciones con el ELN, muchos colombianos esperamos estar viviendo el preludio de una Colombia en paz y próspera.

Pero la paz parece cada día más esquiva. El caldeado y a veces maloliente ambiente político, el fenómeno de El Niño y su fantasma del racionamiento, así como las adversas condiciones económicas externas, alimentan el pesimismo y la desazón.

En el contexto externo, la desaceleración del crecimiento económico mundial afectó los precios de metales y minerales, en especial del petróleo, dos de los principales productos de exportación colombianos. Estos dos bienes transables en el mercado mundial aportan el 67% del valor de las exportaciones nacionales.

Cambios como este en el frente internacional tienen hoy en aprietos al gobierno central, que enfrenta la seria posibilidad de un déficit fiscal de casi 4 puntos porcentuales del PIB, que amenaza la estabilidad de la economía colombiana.

Este escenario adverso afecta la posibilidad de fortalecer la inversión pública nacional, por lo que el desafío de preparar las condiciones de la paz territorial recae en gran medida en las regiones y en los gobiernos locales.

El primer paso para que Cartagena aporte a la paz es que el recién elegido alcalde y su equipo tengan un plan de desarrollo acorde con estos retos. Sin embargo, el documento base presentado hace poco, pieza infaltable si queremos avanzar en construir la paz, aún no tiene indicadores que permitan identificar metas claras.

No se trata de voluntarismo político ni de actos de fe, sino de oportunidades reales. Por ejemplo, del millón de habitantes o más que tiene la ciudad, sólo 224 mil tienen un empleo formal, y la mayoría (70%) gana menos de dos salarios mínimos. Casi la misma cantidad de personas, 190 mil, debe rebuscarse su sustento diario en la informalidad.

Para efectos del plan, debe quedar claramente planteada cuál es la meta en generación de empleos. De lo contrario no se sabrá qué opciones tendremos para ofrecer a los cartageneros y a los posibles desmovilizados.

Sopesando el reto que enfrentamos en contextos, por demás, poco favorables, no basta con tener fe en que la ciudad será en los próximos cuatro años un mejor lugar para vivir. Las oraciones por Cartagena no serán suficientes para lograr los cambios que la gente requiere. Se necesita un plan de desarrollo con metas y compromisos claros, que nos lleven a tener una ciudad para la gente.

viernes, 3 de octubre de 2014

Ordenar el territorio

El Universal, 3 de Octubre de 2014 12:02 am

Cartagena, destino de moda para toda clase de eventos que atrae visitantes ilustres de todo el mundo, es al tiempo una ciudad hostil con sus residentes y de cuestionable sostenibilidad.

Mientras los visitantes celebran ante los impávidos ojos de sus moradores, la ciudad se rezaga en la región ante el empuje modernizador y el crecimiento relativamente ordenado de capitales como Barranquilla, Montería y Santa Marta.

En las calles de la Heroica abundan ejemplos de cómo no debe planearse una ciudad. Colegios en medio de barrios residenciales sin la infraestructura apropiada  para la llegada y salida de estudiantes. Hospitales y clínicas improvisados en casonas maquilladas sin acceso o instalaciones adecuadas para la prestación de servicios de salud. Centros comerciales y conjuntos residenciales con protuberantes problemas de acceso vehicular y peatonal. Hoteles, comercios y empresas de transporte que poco a poco expanden sus espacios sin que nadie quiera notarlo o se atreva a señalarlos. Camiones que rompen el tráfico sacando contenedores desde el corazón de la ciudad.

La lista es incontable. Pero son problemas que pueden ser solucionados con un apropiado marco regulatorio de ordenamiento territorial. Planear el territorio es condición indispensable para lograr una ciudad que sea un hábitat amable, sostenible y que promueva el desarrollo económico y social.

Según el Banco Mundial, por primera vez en la historia más de la mitad de la población mundial vive en áreas urbanas. Y en 2030 los países en desarrollo duplicarán su población urbana. Esta transformación es un reto colosal. Si las proyecciones del Banco Mundial se cumplen ¿estamos hoy en Cartagena planeando una ciudad capaz de albergar apropiadamente a dos millones de personas en 15 años?

Los problemas de hoy y el futuro de la ciudad requieren mayor debate. Es necesario crear más espacios para que, mediante la discusión de ideas, se dé forma a la ciudad que deseamos. En ello las universidades tienen un papel determinante. Desde la UTB se ha tratado de elevar el nivel del debate sobre temas de ciudad como la movilidad y el cambio climático en diversos foros sobre temas urbanos. Este semestre el debate gira en torno al ordenamiento territorial.

No es un lugar común decir que de todos depende que Cartagena sea una ciudad ordenada y sostenible para sus habitantes actuales y futuros. Estos foros de discusión académica son un escenario que puede ser aprovechado por toda la comunidad para lograr que la ciudad sea acogedora para propios y extraños.

domingo, 27 de abril de 2014

Alicia en la ciudad de las dificultades

En el año 2004 fui delegado como representante de la Universidad Tecnológica de Bolívar al comité técnico de Cartagena Cómo Vamos. La participación en este comité durante cuatro años me permitió conocer las entrañas del proyecto.
Vivir su construcción de la mano del entonces asistente técnico Fabio Rueda y de su coordinadora Alicia Bozzi, extraordinarios profesionales con las mejores capacidades, me significó ser testigo de uno de los proyectos Cómo Vamos con mayor liderazgo, seriedad y capacidad de innovación en el país. Fue una experiencia invaluable. Muchas de las ideas generadas desde el proyecto en Cartagena se convirtieron en aportes trascendentales para la red de ciudades Cómo Vamos.
Como característica fundamental es importante resaltar su independencia en el manejo de la información. Los informes de CCV siempre cumplieron con el papel de presentar de la manera más equilibrada posible la situación de la ciudad, sin caer en juegos políticos o favoritismos.
El liderazgo de Alicia llevó este novedoso proyecto a convertirse en una institución protagonista de la realidad local. Basta con haber asistido a alguno de sus eventos para evidenciar el asombroso poder de convocatoria, en una ciudad donde el común denominador es la indiferencia. Estos ejercicios son el mejor ejemplo del impacto social del proyecto, creando comunidades más informadas.
Si no fuera por la información recogida y presentada por el proyecto, sería mucho más difícil establecer los avances y retrocesos de las últimas cuatro administraciones. Alicia dejó una institución muy bien posicionada, que les permite a los ciudadanos diagnosticar de manera constante, clara e imparcial sobre el estado de la ciudad.
Sin la información que provee CCV la participación ciudadana estaría andando a ciegas, sin saber cómo vamos, ni hacia dónde, como en la fiesta del Té de Alicia en el país de las Maravillas. Pero, a diferencia de la del cuento, nuestra Alicia al menos deja la fiesta con un diagnóstico sobre su estado.
El reto para la nueva Directora Maria Cláudia Peñas es mayúsculo, pero es una profesional preparada y sin dudas logrará hacer avanzar este proyecto en la dirección correcta.

jueves, 20 de junio de 2013

Cartagena es un semáforo en rojo: Cartagena Cómo Vamos

DANIELA BUELVAS | CARTAGENA | El Universal Publicado el 20 de junio de 2013 - 12:01 am.

Los resultados presentados por el proyecto Cartagena Cómo Vamos sobre la evaluación de la calidad de vida en Cartagena en el año 2012 son bastante preocupantes. Solo uno de los puntos, el de finanzas públicas, permaneció estable (en comparación con los del 2011), en los otros aspectos el retroceso es evidente. Ver más.

viernes, 8 de marzo de 2013

Indicadores y verdades


El Universal, publicado el 8 de Marzo de 2013

Es común criticar los indicadores económicos y sociales, y sindicarlos de incompletos y arbitrarios. Pues sí, puede que en ocasiones lo sean.  Pero aún así suministran información valiosa que ha ayudado a identificar y solucionar muchos problemas.
Hace 200 años, por ejemplo, la expectativa de vida al nacer en el mundo no superaba los 40 años, ni siquiera en Holanda e Inglaterra, los países más ricos de la época.  Desde entonces, a pesar de enfermedades, hambrunas y guerras, la humanidad ha elevado su expectativa de vida  a razón de tres meses anuales: hoy en la mayoría de países el promedio  de vida es alrededor de  80 años.  Ningún país del mundo tiene una esperanza de vida inferior a la de hace 200 años. Incluso en la República Democrática del Congo, el país más pobre del planeta, la gente vive más de 45 años.
Varios factores explican este extraordinario logro: la revolución industrial y el consecuente crecimiento económico generalizado, la mejor nutrición, y los avances en salud pública y en medicina preventiva y curativa.
Para medir el desarrollo humano se han construido indicadores que son como el  tablero de un automóvil. En su conjunto, ayudan a evaluar el desempeño de la máquina. La expectativa de vida es uno de esos indicadores.
Otro indicador de común uso para evaluar el bienestar de la gente es el Producto Interno Bruto (PIB) por habitante, que proporciona información sobre la producción y el desempeño de la economía.  Pero es un indicador que, aisladamente, muestra una imagen distorsionada de la realidad: El PIB per cápita no informa sobre la manera cómo se distribuye la riqueza, cómo se distribuye el pastel.
La información fragmentada de los indicadores económicos y sociales debe ser perfeccionada. Se necesita una batería completa de indicadores para orientar correctamente las políticas públicas. Un  ejemplo es la estrategia de Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), de Naciones Unidas. Esta iniciativa pretende mejorar la situación de los países en materia de niveles de pobreza, educación, igualdad de géneros, mortalidad infantil, salud materna, VIH-SIDA y sostenibilidad ambiental. Cada tema contiene indicadores medibles y unas metas que deben alcanzarse para el año 2015.
El conjunto de indicadores que componen los ODM permite hacerse una mejor idea de la realidad, y conjuntamente contribuyen a diagnosticar e intervenir los procesos de desarrollo humano.
Así como el tacómetro no mueve los automóviles, los indicadores no permiten, en sí,  alcanzar un mayor nivel de desarrollo. Mejores indicadores ayudan a mejorar la formulación de políticas públicas y a garantizar alguna efectividad.  Pero,  al final de cuentas,  es nuestra capacidad de trabajo y de producción lo que hace que el mundo alcance niveles más altos de desarrollo.
En los últimos dos siglos se ha duplicado nuestra expectativa de vida.  Quizás  ese logro no refleja la compleja realidad de hoy, que debe medirse con las distintas partes del tablero del automóvil.  Pero al menos es una faceta fundamental de lo mucho que se ha elevado el bienestar de la humanidad.  Para eso sirven los indicadores, aunque sean aproximados. 

domingo, 7 de octubre de 2012

La Obra de la Década

Como dicen por ahí, es la obra de la década, no sólo por su importancia sino porque el próximo año cumplirá 10 años. Transcaribe S.A. fue creada el 15 de julio de 2003 y de acuerdo con la información oficial de la página web del proyecto se espera que entre a funcionar el primer semestre de 2013.

Los argumentos para justificar la demora del proyecto usualmente están asociados a su aparente complejidad, sin embargo, cualquiera de ellos queda sin piso al revisar los períodos de construcción de mega-obras alrededor del mundo. Navegando por Wikipedia se conocen datos como los siguientes: El edificio Empire State en la ciudad de Nueva York se construyó en un año, el puente Golden Gate de San Francisco fue construido en cuatro años. El Aeropuerto internacional de Hong Kong que es una isla artificial y la gran represa Hoover en Arizona demoraron en ser construidos seis años. Competimos solamente con la construcción del canal de Panamá cuya segunda etapa duró diez años (1903-1913).

Lo peor de todo no es lo que ha demorado la construcción, sino que aún sin inaugurar, las obras ya parecen un elefante blanco, en todos los trayectos construidos se perciben el abandono y la desidia. Con un inicio así no hay que ser videntes para predecir cómo será su funcionamiento. Transcaribe es un proyecto de todos que es de nadie. Es nuestro deber de ciudadanos hacer nuestro éste proyecto.


miércoles, 13 de octubre de 2010

Costa Rica y Colombia Tan Cerca y Tan Lejos

Costa Rica es un país que hoy tiene un décimo de la población de Colombia (alrededor de 4.5 millones de habitantes) y una extensión territorial veinte veces menor que la nuestra. Este país centroamericano tiene la peculiaridad de ser uno de los miembros del selecto club de países que sabiamente han escogido no tener ejercito (Ver países), es decir, le han dicho no a la guerra para invertir todos sus recursos en lo que es realmente importante, educación, salud, infraestructura, etc.
De acuerdo con datos del Banco Mundial, apenas hace 20 años, en 1990, Costa Rica y Colombia tenían la misma proporción de su población (18%) debajo del umbral de pobreza de dos dólares al día. En el caso de Costa Rica, esta proporción en el 2007 se redujo a 4%, mientras que en Colombia para el mismo año casi llegamos al 28%. ¿Será que algo puede aprender Colombia de la estrategia tica para salir del hueco en el que estamos? ¿O será que le seguimos apostando a la guerra?
Tengo muchos amigos Ticos y me parecen “tuanis” (chéveres) por que se parecen mucho a nosotros los colombianos, con excepción de cómo pronuncian la “erre” y de que tienen un país que se esmeran en cuidar.
Que bueno sería que Colombia no tuviera que depender de su inteligencia militar sino civil. Más educación, menos ejército.


miércoles, 8 de septiembre de 2010

Cartagena y su Área Metropolitana

Mientras Barranquilla y sus municipios aledaños ya promueven la idea de una “Metrópoli Caribe”, Cartagena y Turbaco se agarran por el funcionamiento del transporte intermunicipal. El futuro de la ciudad depende de las decisiones que tomemos hoy y para lograr el mejor escenario posible se debe planear el proceso de desarrollo con la participación de los municipios aledaños. Es necesario hacer un esfuerzo por crear el Área Metropolitana de Cartagena que incluya al menos a Turbaco, Turbana y Arjona como municipios satélites.
Tal y como lo plantea la Ley Orgánica de Áreas Metropolitanas (Ley 128 de 1994) las funciones de las Áreas Metropolitanas son entre otras: Programar y coordinar el desarrollo armónico e integrado del territorio colocado bajo su jurisdicción; racionalizar la prestación de los servicios públicos a cargo de los municipios que la integran; y ejecutar obras de interés metropolitano. Estas funciones permitirían a la nueva entidad territorial solucionar especialmente los problemas en transporte público e infraestructura.